16 cuestiones para descubrir si eres emprendedor

Cuando deseamos iniciar un proyecto, hablamos de emprendimiento, decimos que somos emprendedores. Detrás de todas las empresas o negocios, hay un emprendedor.

Nuestro sistema comercial de Venta Directa, Network Marketing, MLM no es una excepción y también está liderado por personas que han trasladado sus ideas, proyectos y sueños al campo real, convirtiéndose algunos de ellos en grandes emprendedores de éxito.

Pero ¿qué es el emprendimiento?. La definición que contempla la RAE es: “Inicio de una actividad que exige esfuerzo o trabajo, o tiene cierta importancia o envergadura”. Por lo que según esto, el emprendimiento requiere estar dispuesto a tomar riesgos relacionados con el tiempo, el dinero, además de trabajar arduamente.

Los emprendedores son fundamentales para la economía tanto presente como futura de un país. Sin ellos los proyectos no se convierten en realidad. Muchas personas nos creemos emprendedores pero ¿realmente lo somos?.

La comunión de factores como la perseverancia, optimismo, curiosidad, liderazgo, iniciativa, imaginación, conocimiento, entre otros, son los que conforman al EMPRENDEDOR, diferenciándolo del resto de las personas.

Un artículo publicado en la web ‘emprendedores’ resume mediante una serie de cuestiones algunas de estas características, permitiendo valorarte y descubrir si tú eres uno de ellos

 

 

Las 16 cuestiones sobre emprendimiento

 

  1. ¿Eres una persona optimista?

Un emprendedor siempre ve el vaso medio lleno. Si tiene un proyecto, el emprendedor está dispuesto a arriesgar todo el dinero que tenga e incluso, el de su entorno familiar. Son personas comprometidas y optimistas.

 

  1. ¿Tienes espíritu curioso?

Los emprendedores se interesan por todo. La curiosidad les impulsa durante las 24 horas del día. No se trata de dejar que las cosas les sorprendan, sino que van a buscarlas.

 

  1. ¿Tu carácter es perseverante?

Si un emprendedor no está motivado, por mucho que se asocie con otras personas que estén motivadas, si algo sale mal, terminará tirando la toalla.

 

  1. ¿Confías realmente en tus posibilidades?

La persona emprendedora tiene que tener confianza absoluta en su proyecto y en que está preparada para sacarlo adelante. Va a tomar decisiones y lo tiene que hacer de manera decidida, sin miedo y confiando en sí mismo, aunque puedan ser erróneas o el resultado no sea el esperado.

 

  1. ¿Has nacido con madera de líder?

Es importante tener capacidad y disposición para asumir la guía, la dirección y la responsabilidad del trabajo de un grupo de personas. La mayor parte de los emprendedores experimentan un liderazgo precoz.

 

  1. ¿Tienes una idea y eres capaz de desarrollarla?

Aunque no se puede generalizar un prototipo de emprendedor, hay un atributo común del que difícilmente se puede prescindir para emprender: la visión, entendida como una imagen, una proyección en el futuro, del lugar que ocuparán sus productos, así como de la imagen del tipo de organización necesaria para conseguirlo. Ver más allá.

Esta capacidad para visualizar la futura empresa y su éxito debe transmitirla el empresario emprendedor a todas las personas de su entorno: familia, amigos, entidades financieras, clientes potenciales y proveedores, con el objetivo de implicarles activamente en su sueño y, así, facilitar su realización. No se trata de crear algo nuevo, sino de ver cómo se puede mejorar y renovar. Es más una creatividad para innovar. Es cuestión de renovarse o morir.

 

  1. ¿Te sobra capacidad de iniciativa?

Emprender es una cuestión de iniciativa. Un emprendedor tiene creatividad o, al menos, capacidad para dar soluciones nuevas a problemas viejos, o, incluso, para plantear nuevos problemas. Se trata de romper con lo establecido y conocido, para buscar nuevas maneras de hacer las cosas.

No basta con tener ideas, además, hay que tener claro cómo se van a desarrollar. Tienes que hacerte la siguiente pregunta: ¿Sabes cuáles son las características que definen la oportunidad de negocio que has detectado? Debes centrarte en la oportunidad y, a partir de ahí, comenzar a buscar todos los medios que te van a permitir dar respuesta a esa oportunidad antes que otros.

 

  1. ¿Has salido a la calle y conoces el mercado?

O lo que es lo mismo: ¿Eres capaz de explicar a los consumidores para qué sirve tu producto o tu servicio y cómo va a mejorar sus vidas? Los expertos destacan la habilidad que tienen los emprendedores de estar constantemente con los ojos abiertos. Tener un buen proyecto proviene de la curiosidad. Al fin y al cabo, ¿de dónde sale un proyecto? De lo que ves en el entorno, de las necesidades que ves que hay, y de ser capaz de solucionar aquellas necesidades de manera imaginativa.

Conocer el sector donde te vas a meter implica analizar ese mercado, pero también conocer bien tu producto, aunque de momento sólo esté en tu cabeza. Seguro que te reconoces en esa definición, pero también te preguntas: ¿Cómo puedes saber si tienes una oportunidad de negocio entre las manos?

Hay tres variables: mercado, tecnología y equipo. Lo más importante es que haya mercado, que no tengas que pelearte para conseguir clientes. Después tienes que plantearte qué podrá detener a tu competencia en el caso de que quiera copiar tu modelo de negocio. Pero para ello tienes que conocer bien el mercado. Si sales en un mercado nuevo, que todavía no se ha probado, tienes que tener muy clara en la cabeza cuál es la argumentación que explica qué cambio se ha producido en los consumidores o en el mercado para que haya surgido esa oportunidad. Si se trata de un mercado maduro, tienes que tener muy claro en qué medida y de qué forma vas a ser capaz de modificar ese mercado.

 

  1. ¿Miras al medio y largo plazo o sólo al corto?

Una prueba de fuego para saber si tu cabeza funciona como la de un emprendedor está en tu capacidad para proyectar tu negocio más allá del corto plazo. Resulta básico que el emprendedor tenga un proyecto, y que sea bueno pero, sobre todo, que lo visualice. Que tenga visión de negocio. No es un visionario. Son personas que tienen un proyecto y lo visualizan. Se trata de proyectos a largo plazo. No se trata de decir: voy a fabricar camisetas para los próximos Juegos Olímpicos. Están dispuestos a ilusionarse, a innovar, y a arrastrar a un equipo detrás.

 

  1.  ¿Puedes controlar tu frustración?

Al margen de la suerte que pueda tener un emprendedor, ninguna historia de éxito ha tenido siempre el viento de su lado. Esta es una cualidad fundamental en la persona emprendedora, porque va a tener que enfrentarse a retrasos, dificultades o imprevistos que le pueden llevar al desengaño y al fracaso. Es normal que no todo salga bien a la primera, pero es necesario saber afrontar los obstáculos que se pueden interponer en el camino y perseverar. En primer lugar, el tener que elegir entre dinero y tiempo libre, o entre dinero y calidad de vida. La mayoría de los beneficios del negocio de un emprendedor se obtendrán a costa de horas no laborales. Un emprendedor tiene que estar dispuesto a trabajar duro durante una temporada más bien larga que corta.

 

  1. ¿Qué tal te adaptas a los cambios?

El emprendedor se caracteriza por la capacidad para adaptarse a condiciones muy diversas, encontrarse a gusto en ambientes muy diferentes y tratar con personas de características distintas a las suyas propias, así como por tolerar los cambios frecuentes en su entorno y una dosis elevada de estrés. Esto tiene que ver con que el emprendedor no actúa aislado: el desarrollo de su proyecto, su puesta en marcha y su crecimiento y éxito van a depender de las relaciones que establezca en diferentes ámbitos, por lo que conviene que tenga facilidad para las relaciones personales, para la comunicación y para la negociación.

 

  1. ¿Tienes dotes de comunicación?

Los expertos insisten en que todos los emprendedores con éxito son buenos o excelentes comunicadores. Son capaces de expresar deseos, necesidades, objetivos, ideas a sus socios, clientes y proveedores. Paralelamente suelen tener buen conocimiento de la naturaleza humana y saben vender sus ideas con tacto. En relación con lo anterior, distinguen cómo tratar y comportarse con personas distintas, y son muy perceptivos en distinguir cuándo es el momento oportuno para entablar una negociación

El emprendedor nato tiene que ver con la preferencia por las relaciones interpersonales laborales, lo que incluye la capacidad de comunicación y de obtención de la información adecuada para lograr los objetivos que se persiguen, o para la generación de relaciones de colaboración.

 

  1. ¿Defiendes con habilidad tus posturas?

La capacidad de comunicación, señalan los expertos, tiene que ver con la confianza en tu proyecto y en tu postura a la hora de defender tu idea de negocio. En este sentido, es una cuestión de asertividad, que no de agresividad. El emprendedor tiene que estar dispuesto a defender sus opiniones, sus posiciones, sus intereses”. “Los emprendedores toman sus decisiones por sí solos, lo que no quiere decir que, por prudencia, y para contrastar opiniones, no pregunten a otras personas antes de tomar una decisión, pero cuando la adoptan se hacen plenamente responsables de ella.

Y es que equivocarse en una decisión no supone el fin de nada. Habitualmente ayuda a pisar tierra. Facilita considerar que hemos de esforzarnos para gestionar el conocimiento de quienes nos han precedido para evitar caer en los mismos errores.

Resulta indispensable generar confianza al equipo interno, pero también a proveedores.

 

  1. ¿Sabes trabajar en equipo? ¿Sabes delegar? ¿Sabes crear equipos?

Un emprendedor tiene que ser capaz, no sólo de saber reclutar un buen equipo, sino que tiene que saber delegar y aprovechar el potencial de cada uno de sus jugadores. Esta es una habilidad que tiene que ir evolucionando al mismo tiempo que va creciendo la empresa.

Además de saber seleccionar a sus colaboradores, la habilidad del emprendedor reside en saber cuándo reclutar. Y no se trata sólo de hacer equipo con empleados, colaboradores o socios, sino también con proveedores de servicios y productos.

Esta habilidad aglutina capacidad de convicción, de seducción, de conocimiento, de comunicación, pero para arrastrar a un equipo tienes que tener un buen proyecto. Es difícil arrastrar a una locura a la gente. Y para arrastrar a la gente tienes que tener una capacidad de liderazgo, y tener dotes de liderazgo implica saber crear equipos, saber trabajar con equipos, y saber comunicar.

Saber trabajar en equipo significa también saber delegar. Dominar esta habilidad constituye una herramienta útil de motivación para los empleados.

 

  1. ¿Eres hábil a la hora de negociar?

Precios, contratos de servicio, alianzas, captaciones de capital… un emprendedor se enfrenta constantemente a la necesidad de negociar. Y lo hace tanto externamente, como clientes, proveedores o socios potenciales, como con personas de la propia organización: colaboradores, superiores o subordinados. A pesar de que se trata de una actividad cotidiana, los procesos de negociación tienden a reflexionarse poco y dejarse en manos de la intuición. Esto puede hacer que, en muchos casos, no se llegue a acuerdos de colaboración y que las relaciones se deterioren, que las partes no se comprometan o, simplemente, que se pacte en condiciones muy inferiores a las que se podrían alcanzar.

 

  1. ¿Tienes orientación comercial?

Respira tranquilo, no hace falta. Un emprendedor ha de ser un buen comunicador interno y externo. Si no te sabes vender, mal asunto. Ahora bien, no se trata tanto de no ser buen comercial como de saber transmitir tu visión de la empresa, del producto, de cómo se tiene que ofrecer el servicio a un comercial: qué y cómo quieres vender, y cuál es la imagen que quieres dar.

El emprendedor nace, pero también se hace. Tienes la idea, tienes unas buenas dotes como comunicador y estás más que dispuesto a asumir riesgo, pero sin embargo careces de otras habilidades. ¿Eres por ello menos emprendedor? No te preocupes, hay recursos a tu disposición para aprender aquellas habilidades de las que, por el momento, careces. Desde cursos gratuitos financiados por el Fondo Social Europeo, coordinados por las comunidades autónomas, hasta recursos on line.

 

Fuente.: emprendedores

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