Alessandra Ginante, vice-presidente de Avon, asistió a la 25ª edición del Global Summit of Woman

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Hace veinticinco años que anualmente se reúne un millar de mujeres en algún punto del mundo con el objetivo de intercambiar ideas y estudiar estrategias para aumentar la visibilidad y el poder femenino en la economía y en la sociedad mundial. En esta reunión confluyen mujeres que se dedican a la política o a los negocios. Hablan idiomas distintos y proceden de entornos diferentes, pero hay una cosa en común que las une: mandan en algún ámbito de su país y están dispuestas a cambiar el mundo.

Este año, la semana pasada, se celebró la 25ª edición del Global Summit of Woman reuniendo en la ciudad brasileña de Sao Paulo a representantes de 63 países. Bajo el lema “Mujeres Creativas, Economías Creativas”, el evento de este año pretendía destacar la innovación y la creatividad de las mujeres que ayudan a moldear las economías de sus países.

Durante tres días, 30 ministras, 45 directoras  ejecutivas y centenares de directivas de empresas de cuatro continentes se han confrontado en una cumbre conocida como el Davos de las mujeres por su importancia. Las conclusiones que han surgido del simposio son devastadoras: las mujeres tan solo ocupan el 6,4 por ciento de los consejos de administración de las 100 mayores empresas de América Latina.

Estos datos, procedentes de un estudio de la Corporación Internacional de Mujeres Directivas, muestran al mismo tiempo que la representación femenina en los gobiernos de las empresas ha aumentado sensiblemente desde 2005, cuando las mujeres ocupaban el 5,1 por ciento de los altos cargos. “En Brasil, por ejemplo, el 45 por ciento de las pequeñas empresas han sido fundadas por mujeres. El país está empezando a ver a las mujeres como una masa crítica en la economía brasileña. El poder económico de las mujeres está creciendo, pero todavía no en la altas esferas”, señala Irene Natividad, presidenta de la cumbre, con sede en Washington.

Irene Natividad es considerada una de las mujeres más influyentes de Estados Unidos. Originaria de Filipinas, lidera la comunidad asiática de EE.UU y acumula en su currículum numerosas menciones de honor, como ser una de las 100 mujeres más poderosas de Estados Unidos y una  de las 74 que han cambiado la política norteamericana. Es ella quien elige a las participantes de este foro internacional.

Dentro del elenco femenino que se dio cita en esta cumbre, se encuentra Alessandra Ginante, vice-presidente de Avon.

Hija de un militar y de un ama de casa, siempre fue la primera de su clase y ganó becas y ayudas a los estudios. Comenzó su carrera en Philips, donde en 2012 fue nombrada mejor profesional del año. Realiza un trabajo comprometido contra la violencia sobre la mujer desde Avon, una empresa que ha lanzado la campaña ‘Habla sin miedo’, para impulsar a las mujeres brasileñas a denunciar cualquier agresión física o psicológica.

En las entrevistas, Ginante suele citar otro tipo de violencia más sutil e invisible: la violencia corporativa, que limita el acceso y el ascenso de las mujeres en el mundo empresarial. “Una de las decisiones más difíciles para las mujeres es el momento de ser madres. Ellas saben que no van a poder conciliar fácilmente el trabajo y la maternidad, y obligarlas a esta elección es  una violencia”, señala. “Otro tipo de violencia es contra de la mujer soltera. No se considera legítimo que una mujer que no tiene marido o niños no quiera quedarse hasta tarde en el trabajo. Al fin y al cabo, su tiempo libre es considerado una ventaja para la empresa”, agrega Ginante.

Fuente.: elconfidencial

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