ClubCard10: La última trama piramidal española

Recientemente el periódico ‘El Confidencial’ nos ha recordado la historia del fundador de ClubCard10, una compañía multinivel dedicada a la promoción de servicios turísticos y de origen en Sevilla, España.

La compañía se fundó en 2012 de la mano de S.J.S.G, el cual se presentaba como el elegido “a tocar la vida de miles de personas en todo el mundo” y prometía revolucionar el ‘marketing online’.

Entre 2013 y 2016, la Policía Nacional asegura que este supuesto gurú lideró una “estafa piramidal” que captó a más de 15.000 personas y defraudó 12 millones de euros, una red que se extendió por Francia, Portugal y España.

El hombre de negocios que decía ser y que destacaba por su humildad y capacidad creativa, además de reconocimientos nacionales, resultó ser un nuevo timo, tal y como destapó la policía posteriormente.

Sus negocios se vinculaban a ocho sociedades, donde S.J aparecía como miembro del consejo de administración y donde ClubCard 10 era la joya de la corona, tal y como descubrió la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF).

 

Mentiras y más mentiras 

«Nos enseñaban las escrituras, nos decían que el edificio de cinco plantas en el que tenían las oficinas era suyo… A S.J. lo vendían como una estrella, como un exitoso empresario con una trayectoria”, explica R.V., una denunciante que en 2015 se desplazó desde el norte de España hasta Dos Hermanas e invirtió 39.000 euros, se indica en el artículo del Confidencial.

 

Fases de la estafa piramidal

Los investigadores dividen la presunta estafa de ClubCard10 en dos fases que se entremezclan: la primera, desarrollada entre 2013 y 2014, consistió en la venta de “paquetes turísticos” que supuestamente tenían el respaldo de grandes hoteleras, mientras que la segunda duró hasta mediados de 2016 y siguió la misma línea, pero con “paquetes publicitarios” en los que les empujaban a copiar y pegar ‘links’ en una plataforma digital.

En ambos casos, la Policía considera que estos productos no eran más que humo y que el verdadero objetivo de ClubCard10 pasaba por seguir captando nuevos clientes para mantener la estructura.

 

Los primeros ganan, los últimos pierden

Como en cualquier negocio piramidal se repitió el proceso, los primeros inversores vendían el producto como el negocio del siglo, gracias al dinero que cobraban de los que entraban más tarde: “El cebo en este tipo de delitos es que hay gente que gana”. Pero cuando los socios dejan de llegar, la “pirámide” se desmorona, tal y como sucedió.

 

Los primeros problemas

La desconfianza comenzó a extenderse entre los inversores a comienzos de 2016. Los responsables de la empresa trataron de acallar los rumores enviando correos electrónicos en español, francés y portugués, mensajes en los que aseguraban que los “inconvenientes” que arrastraban desde diciembre se debían a “ataques desde el extranjero”, a un extrabajador que buscaba venganza o incluso a “la baja producción de muchos distribuidores”.

Esas fueron las explicaciones que dieron en un correo enviado en abril de 2016, en el que afirmaban que “la expansión de la compañía” seguía “adelante” y lanzaban un consejo como despedida: «No dejéis que el fantasma del miedo, como a los niños, controle vuestras vidas y lo convirtáis en un muro insalvable para vuestros sueños».

 

Congresos para captar más gente

Cuando los cimientos comenzaron a tambalearse, la empresa puso en marcha toda su maquinaria para mantener la “pirámide” en pie. Como en el otoño de 2015 habían conseguido captar a centenares de personas mediante la celebración de congresos en España, S.J. y sus hombres repitieron el plan con una ‘gira’ internacional.

Madrid, Barcelona, Zaragoza, Oporto, Lisboa… Entre enero y febrero de 2016, organizaron al menos 14 eventos para atraer nuevos ‘distribuidores’, táctica que adquiere un significado especial al leer el informe de la UDEF: “Conseguir el máximo número de víctimas de forma que se obtenga el máximo beneficio en el menor tiempo posible”.

 

Se tambalea el negocio

Sus promesas comenzaron a ponerse en duda a comienzos de 2016. “A Zaragoza vino un ejecutivo con mucho poder de convicción. Impresionaba. Decía que no lo promocionábamos bien, que no iba para delante… Sabían que el castillo se venía abajo y nos presionaban”, explica J.P., un denunciante que invirtió 9.000 euros.

Cinco años después, sigue sin entender cómo no se dio cuenta: “Si es que se veía, se veía…”, comenta una y otra vez a lo largo de la entrevista. “Empecé en 2015 por una conocida que me ofreció entrar con unos rendimientos considerables”. “Si metías a dos personas más, pasabas a otro nivel y podías acceder a otro tipo de ‘pack’. Entonces metí a un amigo que invirtió 5.000 euros…”.

 

Información, pero no para todos

Pero S.J. no quería que las bondades de ClubCard10 llegaran a los oídos de cualquiera. “A estas reuniones o charlas formativas no puede asistir cualquier persona, pues es necesario estar previamente invitado por algún socio, no dejando acceder al acto a nadie que no figure en la lista de invitados”, explica la UDEF.

De esta manera, se evita que a los actos asistan personas que no quieren entrar en el negocio y que, por otro lado, pudieran ser perjudiciales para el mismo, como miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad (en su labor de investigación)”.

 

Primera denuncia

Esta cautela se hizo añicos el 10 noviembre de 2015, cuando la Policía recibió la llamada de un ciudadano que quería saber “si existía algún tipo de advertencia sobre la actividad de la mercantil ClubCard10”.

La Policía comenzó a indagar y se encontró con que la empresa presentaba los rasgos habituales de una “estructura piramidal, sospechas que fueron un paso más allá el 21 de marzo de 2016.

Ese día, el abogado Á.L.G. acudió a la Comisaría General de la Policía Judicial de Madrid y entregó un “escrito-denuncia” en el que se detallaba los tejemanejes de S.J.

Les expliqué que tenía una estructura de pirámide clásica y que habían empezado con paquetes hoteleros, vendiendo noches de hotel por ‘packs’, e intentando utilizar marcas y nombres de reconocido prestigio como Hilton o Meliá. Decían que eran ‘partners’ y que les hacían descuentos”, explica letrado.

 

Comienza la investigación

Cuando la UDEF comenzó a rastrear estas supuestas alianzas, la respuesta de las hoteleras fue en todo momento la misma: no tenían relación alguna con ClubCard10. “Luego ya estábamos en tiempos del ‘marketing’ digital y cambiaron un poco la estructura, enfocando hacia este sector la captación para la pirámide”, señala el abogado.

Mientras tiraba del hilo, el goteo de inversores que llegaba a su despacho era constante: “Casi todos los que se pusieron en contacto con nosotros eran de nacionalidad francesa y también alguno español”.

 

Apertura del procedimiento

El escrito que entregó en comisaría desembocó en el informe de la UDEF de junio de 2016, abriéndose entonces un procedimiento en un juzgado de Dos Hermanas.

Los hallazgos de la Policía son similares a los que recoge la Fiscalía en un escrito de marzo de 2019, en el que detalla las tres patas de ClubCard10: “La persona interesada que adquiría alguno de dichos paquetes vacacionales en poco tiempo vería amortizado el precio de adquisición con beneficios que obtenían o bien de la publicidad que debían hacer de la empresa cortando unos ‘links’ y pegándolos en una herramienta digital para su posterior publicidad o de la incorporación de nuevos socios o por la adquisición de más paquetes vacacionales, sin explicar con claridad el producto que realmente se comercializaba”.

 

Movimientos bancarios de los timadores

Con el esquema de ClubCard10 sobre la mesa, la investigación se centró en un nuevo cometido: seguir el rastro del dinero. Según la Policía, los movimientos bancarios entre las empresas del entramado alcanzaron los 28 millones de euros en 2015, una cifra que la UDEF trata de explicar en otro informe de junio de 2019.

La Policía apunta por ahora a “un fraude de 12 millones de euros”, de los que parte se utilizaron para pagar comisiones y al menos 5,4no se habrían repartido entre los socios”.

Dentro de esta segunda cifra, la UDEF destaca 430.000 euros que se transfirieron al extranjero, movimiento que muestra “la intención de eludir y distraer este dinero, para poderlo utilizar con posterioridad a criterio de los principales investigados, en su caso, S.J.S.G.” y su mujer.

El informe pone también el foco en otros 936.000 euros que se sacaban en “efectivo”, cantidad que les permitía disponer “con total libertad del dinero captado del entramado ClubCard10” y dificultaba “abonar las comisiones prometidas”.

Este supuesto desvío de fondos se refleja además en facturas cuyo valor supera los 840.000 euros y responden “al abono de seguros, suministros, compra de comida, teléfono…”.

La Policía apunta a que los principales investigados estarían utilizando los ingresos de la empresa para “sus gastos diarios”, lo que se traducía en el “elevado nivel de vida que mantenían”. En el caso de S. J., la UDEF va más allá y sostiene que también desvió a su patrimonio 269.500 euros en concepto de nómina, “aludiendo a una relación laboral inexistente”.

 

Diversas cuentas

Entre los principales hallazgos de los investigadores, llama la atención una cuenta de la Caixa cuya actividad se incrementó a partir de 2015, “coincidiendo con el inicio de la actividad del entramado ClubCard10”: desde entonces, recibió “31 ingresos” de las empresas investigadas por valor de 124.500 euros y otros 280 “ingresos en efectivo y en cajeros” por un monto total de 215.166 euros, cifra que “por la dinámica observada podría ser muy probable” que proceda también de la presunta estafa.

En esta cuenta se observan además pagos por tarjetas que ascienden a 199.853 euros y retiradas de dinero en efectivo por cuantía de 74.905 euros, así como la adquisición de un turismo de la marca Mercedes.

 

Cuatro años de investigación

Una vez rastreados los movimientos de dinero, la Policía Nacional anunció el pasado 13 de febrero que daba la “estafa piramidal” por desmantelada. “Se ha detenido a 14 personas, entre los que se encuentran la mayoría de los dirigentes de la organización, así como a los captadores de clientes más destacados”, explicó el cuerpo.

Pero más allá de la investigación policial, el procedimiento sigue en marcha en el juzgado de Dos Hermanas, que ha citado a declarar como imputadas a 11 personas el próximo mayo, entre ellas S.J., que tendrá que comparecer el día 27.

 

¿Final feliz?

Mientras la causa sigue su curso en los juzgados, los investigadores se enfrentan a un reto sobre el que ya advertía la UDEF en 2016: “La compra de los productos es por pequeños importes, por lo que las posibles víctimas no suelen interponer denuncia”.

A este escollo se suma que ya han pasado cuatro años desde que la “pirámide” se vino abajo y que parte de los inversores se encuentran en Francia y en Portugal, lo que dificulta dar con ellos.

A falta de que el procedimiento haga frente a estas cuestiones, fuentes de la investigación subrayan otro aspecto: algunas de las personas relacionadas con ClubCard10 ya están trabajando en empresas con un perfil similar.

 

Fuente.: El Confidencial

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